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Regalo de boda original: live art en una boda celta en Toledo

Una boda celta en Toledo: live art como regalo a los novios

¿Buscas un regalo de boda original para sorprender a unos amigos? A veces, encontrar algo que sea especial, personal y que no termine olvidado en un cajón no es tan fácil. Por eso, un grupo de amigos de María y Jose decidió regalarles una experiencia diferente: acuarelas pintadas en directo durante su boda.

Sus amigos me contactaron con una idea bastante clara del estilo que buscaban: algo fresco, desenfadado, actual y divertido. Nada de un cuadro al óleo de la Capilla Sixtina, kitsch, para colgarlo en un salón rococó de Luis XIV. Vamos, que hicimos match. Un live art para los novios fue perfecto.

 

La sorpresa empieza en el cóctel

Mi trabajo consiste en pintar en directo diferentes momentos de la pareja durante la celebración. Después, los novios pueden elegir su acuarela favorita, enmarcarla y conservarla como recuerdo de ese día.

En esta ocasión, además, todo estaba organizado como una sorpresa. María y Jose no sabían que sus amigos habían preparado este regalo, así que la idea era que descubrieran las acuarelas durante la boda. Y sí, fliparon.

Para que todo funcione, llego al cóctel con mi pequeño estudio portátil y todo lo necesario para trabajar. Llevo mis materiales, baterías y mi propia iluminación, así que puedo instalarme prácticamente en cualquier rincón sin depender de la organización del espacio. Una ventaja para los novios, para los wedding planners y para cualquiera que tenga que coordinar mil cosas ese día.

Soy la sorpresa portátil perfecta.

Además, si los amigos me envían fotografías antes de que lleguen los novios, puedo empezar a pintar con antelación. En esta boda, María y Jose se habían vestido juntos en una casa, donde también estaban algunos de los amigos que participaban en la sorpresa. Gracias a esas primeras fotos, cuando la pareja llegó después de la ceremonia ya tenía una acuarela terminada y otras dos en proceso. La primera era más sobria y seria; en las siguientes ya me estaba soltando un poco más.

Una boda celta y cuatro acuarelas en directo

 

Mi mesa de trabajo del regalo a los novios.

La ceremonia celta fue preciosa. Mientras trabajaba, podía escucharla de fondo y seguir lo que iba sucediendo. Me alegré de que se alargara un poco, la verdad, porque así tuve más tiempo para pintar, jaja.

Los invitados me seguían enviando fotografías, así que pude pintar a María y Jose en distintos momentos: besándose, posando una vez vestidos para la ocasión y durante la ceremonia, cuando ella leía sus votos con una cap

a verde y su melena pelirroja. Para cualquier pintor, esa combinación de colores complementarios es una fantasía pictórica: el verde y el rojo se potencian mutuamente, así que aquello no podía quedar mal.

Con cada fotografía aparecían nuevas posibilidades y las acuarelas iban tomando caminos diferentes. La idea era precisamente esa: no hacer cuatro versiones idénticas de una misma imagen, sino recoger distintos momentos de la pareja y dejar que cada pintura tuviera su propia personalidad.

La acuarela que acabó siendo la elegida: una «Mariada»

La última acuarela empezó como un extra. Las otras ya me gustaban bastante, así que pensé que podía hacer una más rápidamente y que, si no salía bien, tampoco pasaba nada. Cogí una tinta más gruesa y empecé a salpicar. Añadí unas gotas rojizas alrededor del pelo de María, intentando recoger esa energía pelirroja tan suya. En esas estaba cuando ella se acercó a ver cómo iba.

Quería poner mi sello habitual con los nombres de la pareja y la fecha de la boda, pero la composición funcionaba mejor sin él. Así que empecé a estampar a los amigos y hasta a la madre de la novia, entre risas y emoción. Mientras hacía aquello con María, la acuarela se movió y todas las gotas empezaron a correr. De repente, parecían estrellas fugaces.

Al parecer, María había hecho una de las suyas, como dicen sus amigos: una «mariada».

Lo que había empezado como una prueba rápida se convirtió en una obra con una pequeña historia propia. Y fue precisamente esa acuarela la que sus amigos eligieron para enmarcar y regalarles. Al final, María y Jose se quedaron con las cuatro.

María y Jose se quedaron con las cuatro acuarelas. Puedes ver más momentos de la boda y las pinturas en este post de Instagram.

Un regalo de boda original para sorprender a los novios

Si buscas un regalo de boda original, el live art es una forma de sorprender a los novios con algo que sucede durante la propia celebración y que pueden conservar después. En lugar de elegir una obra ya hecha, sus amigos les regalaron la experiencia de descubrir cómo se pintaban distintos momentos de su boda y llevarse a casa las acuarelas originales.

También puede ser una buena opción como regalo conjunto: entre varios amigos podéis organizar la sorpresa y regalar algo pensado específicamente para la pareja, en lugar de recurrir a un regalo más convencional.

En el caso de María y Jose, todo empezó con la idea de hacer algo diferente y terminó con cuatro acuarelas y una «mariada» inesperada. A veces, los mejores recuerdos salen justo cuando las cosas no suceden como estaban previstas.